EXPERIENCIAS

La educación como herramienta social para prevenir los delitos de menores inimputables

14 de mayo de 2025

Texto y fotografías: Ignacio Coll Tellechea

De izquierda a derecha José Manuel Muñoz, Sara Serrate, Bárbara Gutiérrez y Bienvenido Martín.

La situación de los menores inimputables (chicos y chicas de menos de 14 años que cometen un delito) y la violencia filio parental son problemas a los que las administraciones tratan de hacer frente desde distintas perspectivas. Pero no solo el sector público se preocupa de ello, ya que existen entidades sin ánimo de lucro que dedican sus esfuerzos a prevenir y tratar este tipo de situaciones, que a menudo son coincidentes.

 

Ese precisamente es el caso de la congregación religiosa de los Hermanos de la Instrucción Cristiana de Ploërmel (Menesianos), con más de un siglo de actividad en España. Su actividad se centra en la educación de jóvenes, y cuenta con centros en Zamora y Valladolid.

 

Sus responsables plantearon a la Junta de Castilla y León la elaboración de un plan de intervención para los casos de menores inimputables y violencia filio parental en la comunidad autónoma, que requería de un análisis previo de la situación.

 

Para ello, la Gerencia de Asuntos Sociales de la Junta y los Menesianos recurrieron al Grupo de Investigación de la Universidad de Salamanca “Procesos, espacios y prácticas educativas” (GIPEP), que a lo largo de más de dos años han diseñado y desarrollado un estudio completo de la situación, al que añadieron una herramienta de valoración y una propuesta de intervención.

 

“El estudio ha sido pionero en España, porque se hace sobre una población a la que es muy difícil llegar, como son los menores, de los que una parte vive en sus domicilios y otros en centros de acogida”, explica Sara Serrate, profesora titular de Pedagogía Social en la USAL, investigadora de GIPEP y coordinadora del Grupo de Transferencia del Conocimiento Pedagógico en Procesos y Prácticas Socioeducativas -PePPS, que ha participado en todo el proceso.

 

El objetivo de la administración y de los Menesianos es doble: Disminuir el número de situaciones que derivan en actos delictivos por parte de estos menores y, en consecuencia, reducir el ingreso de los centros de acogida.

 

Tal y como detalle la profesora Serrate, “la Junta quiere abrir espacios educativos para trabajar en la prevención de este tipo de delitos, y para eso necesita tener más y mejor información. Por eso hemos analizando con detalle el caso de Castilla y León, y hemos acompañado ese estudio con propuestas para que los técnicos de las administraciones que gestionen estas situaciones tengan herramientas que permitan detectar los problemas y ofrecer soluciones preventivas”.

 

Una de las características más novedosas del plan de intervención que propone este Grupo de la USAL es que se adapta a los casos, teniendo en cuenta aspectos como si el menor es o no consumidor, su situación familiar y antecedentes delectivos, la zona en la que viven y situación educativa, que son algunos de los ocho parámetros que se analizan.

 

Desde el punto de vista de la transferencia de conocimiento, el trabajo de los investigadores salmantinos se ha completado con la cesión de las licencias de uso de todo el modelo a la Junta, para que sus técnicos tengan la capacidad de implementar el sistema cada vez que hagan frente a un nuevo caso.

 

Violencia filioparental

 

Los buenos resultados obtenidos con los menores inimputables han llevado a la Gerencia de Asuntos Sociales de la Junta de Castilla y León a solicitar a la USAL la ampliación de los trabajos a los casos de violencia filio parental, con el foco puesto en el colectivo de los menores de entre 14 y 18 años. Además del estudio, el diseño y la implementación de la herramienta de diagnóstico, los investigadores e investigadoras salmantinos se han encargado de formar a los técnicos autonómicos en el uso de todo el sistema.

 

El éxito de la experiencia ha llevado al grupo de investigación a plantear el uso de este modelo a nivel nacional, para lo que ya han tenido un primer contacto con responsables del Ministerio de Juventud e Infancia. “La gestión de este tipo de situaciones recae en muchas ocasiones en las administraciones locales, por lo que tiene sentido poner a disposición de los ayuntamientos nuestra herramienta”, apunta Serrate.

De izquierda a derecha José Manuel Muñoz, Sara Serrate, Bárbara Gutiérrez y Bienvenido Martín.
Pantallas y naturaleza

 

El papel de la naturaleza en la educación es el protagonista de otros de los proyectos de transferencia exitosos del grupo, que gestiona el proyecto HECOUsal Huertos Escolares Comunitarios desde hace 13 años. Se trata de espacios verdes cultivables en centros de educativos que cumplen una doble finalidad: Permitir que en los colegios se trabaje la cultura de la sostenibilidad y permitir las prácticas de los estudiantes de Pedagogía Ambiental.

 

Por otra parte, el uso de las pantallas en los procesos de formación de los niños y niñas en el último tramo de la infancia, de los 9 a los 11 años, es otra de las líneas de investigación del grupo desde hace años. Lo explica José Manuel Muñoz, catedrático de Teoría de la Educación e investigador principal de GIPEP. “Valoramos en qué medida influye esa hiperconectividad en aspectos como la responsabilidad, la creatividad, la construcción del yo y del otro, que se consolidan en esa etapa de la vida”, subraya el experto. “Estudiamos en qué medida la hiperconectividad impacta en su proceso de formación y, en paralelo, lo correlacionamos con un aspecto que se detecta en los más pequeños como es el déficit de naturaleza. Investigamos la relación que hay entre esos dos fenómenos o realidades”.

 

La originalidad en su trabajo se basa en una aparente paradoja: Utilizar ese uso masivo de las pantallas en favor de un acercamiento a lo natural, y de ese trabajo han surgido varias investigaciones listas para su uso. Una de ellas es el prototipo de una aplicación para dispositivos electrónicos, denominada Nature Kingdom, diseñada para que la tecnología acerque a la infancia al espacio natural y fomentar el conocimiento de la naturaleza de forma lúdica. Para ello los investigadores charros disponen de un espacio específico de trabajo en la Facultad de Educación denominado NaturTec Kids Living Lab, diseñado para convivir con los niños en un espacio que combina lo lúdico y lo científico. Así han sido capaces de co diseñar Nature Kingdom que estimula el interés por lo natural, y que es capaz de ‘hacer desaparecer la pantalla’ cuando se produce el contacto con el elemento natural. Dirigido a familias y educadores, también cuentan con un libro titulado Educar y Educarse entre Pantallas. ¡Todo el día con el móvil! donde abordan el papel de la educación ante la realidad hiperconectada que nos rodea.

Envejecimiento activo

 

El mismo modelo empleado para el caso anterior les ha servido para diseñar un videojuego con contenidos sobre patrimonio cultural para el público adulto y mayor, y que ya se usa con éxito en Salamanca.

 

Lo explica Bárbara Gutiérrez, profesora de la Facultad de Educación y miembro del grupo de investigación: “Hemos creado un videojuego a través del que estimulamos el dominio social y cultural de las personas mayores, añadiendo el componente de envejecimiento activo. Son un conjunto de pequeños retos pensados para usarse desde un ordenador que tiene un gran potencial en residencias o en programas como la universidad de la experiencia.

 

Se llama Los Tesoros Ocultos de Salamanca, y está disponible en línea de forma abierta y gratuita. Sus creadores están manteniendo contactos con el Ayuntamiento de Salamanca y la Diputación para extender su uso en la red de centros de mayores que dependen de ambas instituciones.

 

 

Museo pedagógico

 

El catálogo de proyectos de investigación que han cristalizado en procesos de transferencia se completa nada más y nada menos que con un museo: El Centro-Museo Pedagógico de la Universidad de Salamanca, ubicado en Zamora. Su director, y también miembro del grupo de investigación, Bienvenido Martín, explica los elementos más interesantes de esta instalación, que hace un recorrido evolutivo por la escuela española desde la Ley Moyano: “Está organizado en torno a cinco espacios: La escuela de finales del XIX y principios del XX, la de la Segunda República; La del Nacionalcatolicismo; La escuela en la Transición y la de la Democracia”.

 

Los visitantes, más de 1.600 en los dos primeros meses de actividad del museo, que abrió sus puertas en su ubicación actual en marzo de este año, pueden ver una colección de cuadernos escolares que ronda los 1.500, analizar los testimonios escritos de cerca de 2.000 maestros y maestras y recrearse con los útiles y materiales didácticos de todas las épocas que se exhiben.

 

Pero el museo no solo es un espacio de contemplación, ya que también acoge actividades docentes, y forma parte de un proyecto de investigación internacional sobre el aprendizaje de adultos.

De izquierda a derecha Bienvenido Martín, Bárbara Gutiérrez. José Manuel Muñoz y Sara Serrate.
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